#FraseDelDía Mahmud Ahmadineyad

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El dólar ya no es dinero, sino un puñado de papeles que se imprimen, sin que tenga el apoyo del trabajo material, y que se difunde en el mundo. – Mahmud Ahmadineyad

#Colecta para poder pagar mi defensa ante la demanda de Grupo Roble – Poma por supuesta difamación

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Empiezo esta colecta de fondos para poder pagar mi defensa ante la demanda por supuesta difamación interpuesta por Grupo Roble – Poma en contra de mi persona. Como pueden ver el Tribunal 4to de Sentencia declaro inadmisible varias veces la demanda hasta que Grupo Roble apelara ante la Cámara Primero de lo Penal para que se judicializara el caso.

Toda ayuda es bienvenida.

Aquí les dejo los datos de mi cuentas:

Banco: ProCredit
Nombre: Alejandro Muyshondt
Cuenta de Ahorro Número: 2501-01-001730-6

Banco: Scotiabank
Nombre: Alejandro Muyshondt
Cuenta de Corriente: 36306584

Banco: Credomatic
Nombre: Alejandro Muyshond
tCuenta de Corriente: 201038247

Mediante TigoMoney: Tel 7549-3268

Los que se encuentran fuera del país pero quieren colaborar pueden eviar su ayuda voluntaria mediante PayPal a la cuenta muyshondt77@gmail.com

Los que quieran ayudar mediante RIA, Western Union o MoneyGram pueden solicitar los datos a este mail: muyshondt77@gmail.com

Es hora de ponerle un alto a todos aquellos que se consideran “omnipotentes” en este país, el país no solamente es de ellos… es nuestro.

Actualización 20h49 24 agosto 2016

Este día me reunido con varios abogados, el caso viene siendo parecido a la demanda que Ana Vilma de Escobar le metió a Marcos Rodríguez, a diferencia que yo no soy Marcos Rodrígues [funcionario público] pero es contra la misma argolla [el Bloque Hegemónico Empresarial].
Como la demanda fue declarada inadmisible por el Tribunal 4to de Sentencia varías veces. El demandante [Poma] acudío a la Camara Primera de lo Penal y esta dio la resolución para que se judicialice el caso.

Para no hacer la historia tan larga; Esto quiere decir que van a haber 3 jueces en cada audiencia. El caso puede durar un poco más de 9 meses [como el de Marcos Rodríguez] y el costo de el juicio de Rodríguez tuvo un costo aproximado de $13,000.00

Con respecto a que si la PDDH da un abogado: claro que sí, pero en este caso se necesita de varios abogados competitivos. Nos estamos enfrentando a un peso pesado con mucha plata e influencia del Bloque Hegemónico Empresarial.

¿Cuanto estaba demandando a la ambientalista Sonia Sáchez? Aproximadamente $25,000.00 solo por haber denunciado la tala de árboles en Santo Tomás. Lo mio es más serio ya que no solamente es la denuncia de la tala de árboles de Santo Tomás, sino que también por haber hecho pública las empresas offshore que tienen en Pánama. Adicionalmente por unas declaraciónes que dí al periodico Diario La Página. Ya se imaginan de a como viene la pedrada.

Los abogados de ellos son muy competentes y con mucha experiencia. Ellos son los que han defendido a los militares en el caso de los jesuitas de la UCA.

Reitero que esto es una ayuda voluntaria, no es para pagar la totalidad del costo de mi defensa. Esto es para poner en su lugar a uno de los más grandes del Bloque Hegemónico Empresarial [aquellos que consideran El Salvador como su finca]. Esto es para que no se siga atentando contra el derecho a la libertad de expresión.

Listado de vehículos asignados por la Asamblea Legislativa a jefes de fracción, subjefes de fracción y junta directiva

Nos enviaron a nuestro mail de denuncias este listado de los vehículos que la Asamble Legislativa asigna a ciertos diputados. Si ven alguno de ellos cometiendo algún abuso o saliendo de el país en vacaciones por favor reportelo de inmediato.

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#FraseDelDía Facundo Cabral

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Si los malos supieran el buen negocio que es ser bueno….serían buenos aunque sea por negocio – Facundo Cabral

Grupo Roble-Poma procede con demanda por supuesta difamación en mi contra.

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Cuando los intereses del “omnipotente” Grupo Roble-Poma se ven afectados y hay alguien que les estorbe proceden a demandar para silenciarlo.

Como pueden ver la demanda fue declarada inadmisible varias veces por el Tribunal Cuarto de Sentencia. Tuvieron que acudir a la Cámara Primera de lo Penal para apelar la desición del Tribunal Cuarto de Sentencia. La demanda se judicializa a petición de la Cámara Primero de lo Penal.

#FraseDelDía León Trotsky

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Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución. – León Trotsky

Por qué las derechas continúan gobernando – Vicenç Navarro

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Artículo publicado por Vicenç Navarro en la columna “Pensamiento Crítico” en el diario PÚBLICO, 22 de agosto de 2016.

Este artículo denuncia la movilización de los poderes económicos y financieros de España (a través de los medios de información que dominan) para crear la sensación de inevitabilidad del gobierno Rajoy en alianza con el partido de Ciudadanos. El artículo analiza las consecuencias que tal gobierno tendría para la economía, así como para la democracia y para los valores que deberían basar la sociedad española, siendo sus políticas continuistas en cada uno de estos apartados. Por último, el artículo también señala que esta avalancha ideológica también incluye el silencio de otra alternativa que sí podría originar un cambio en cada una de las esferas.

Los establishments financieros y económicos del país, a través del establishment mediático (los grandes medios de información y persuasión) que influencian, están intentado crear un clima político en el que se vea como inevitable la continuación en el gobierno de Rajoy y el partido que lidera (PP), con la ayuda de Ciudadanos, con el cual comparte tanto las líneas generales de la política económica (que Rajoy ha llevado a cabo durante su mandato), como la visión uninacional de España (heredada de la visión uninacional, existente durante la dictadura que rigió este país durante cuarenta años), y la cultura franquista profundamente conservadora (continuadora de la existente en aquel régimen político). Ambas (la visión uninacional y la cultura franquista), persisten y ninguno de estos partidos de derechas (ni el PP, heredero de las derechas que dominaron el aparato del estado dictatorial y de la Transición que le siguió, ni Ciudadanos, surgido en parte de las entrañas del PP) se plantea cambiar. Los dos partidos han liderado la resistencia frente a la recuperación de la memoria histórica y la promoción de los valores republicanos, mostrando, a la vez, una gran hostilidad a la visión plurinacional del Estado español.

¿Qué une hoy en día a las derechas españolas?

Tales dos partidos comparten, pues, tres elementos claves que garantizarían un continuismo de las políticas económicas (que favorecen a los intereses de las élites financieras y económicas, quienes tienen una excesiva influencia en la vida política y mediática del país, y ejercen su poder en contra del mundo del trabajo y del bienestar de las clases populares), de las políticas nacionales (en contra, y con gran hostilidad, del establecimiento de un estado plurinacional), y de las políticas antidemocráticas (oponiéndose a la recuperación de la cultura democrática proveniente de la República –promoviendo sus valores y la historia progresista del país). Es difícil, en base a esta alianza PP-Ciudadanos, concluir que este gobierno del Partido Popular, presidido por el presidente de uno de los partidos más reaccionarios y corruptos que existen actualmente en la UE, pueda presentarse como un gobierno de cambio.

Los silencios del establishment político-mediático

Esta campaña mediático-política, que intenta promover la investidura del sr. Rajoy como presidente del Gobierno español, ha estado silenciando que siempre había otra alternativa de gobierno, la cual es fácil de demostrar que sería mejor, para la salud económica, política y social de España, que el gobierno Rajoy, y que implicaría un cambio en cada uno de los tres elementos claves que he citado anteriormente. En lo que refiere a la política económica, se podría haber terminado con las políticas de austeridad que han hecho tanto daño a las clases populares; en política nacional, se podría haber iniciado el establecimiento de un estado plurinacional; y, en política democrática, se podría haber facilitado la desaparición de la cultura franquista y, en su lugar, iniciar la promoción de los valores democráticos republicanos que han existido y persistieron entre las fuerzas democráticas que combatieron la dictadura y que podrían haber sido la base de una alianza que habría posibilitado la formación de un gobierno progresista. La alianza de todas las fuerzas de izquierda con los nacionalistas catalanes y vascos (todas ellas fuerzas políticas que lucharon contra la dictadura para establecer un orden democrático) hubiera permitido que se fuera en la dirección de estos cambios.

¿Por qué ello no ha estado ocurriendo?

Varias son las causas de que esto no esté ocurriendo. Una de gran importancia, es el enorme poder de las élites financieras y económicas que, como indiqué antes, ejercen una influencia claramente excesiva y antidemocrática entre los mayores medios de información y persuasión del país y sobre los aparatos del Estado central. Esta gran complicidad entre el poder financiero y económico, por un lado, y los poderes mediáticos y políticos, por el otro, es una de las características más importantes de la vida política del país. El control del primero sobre la esfera mediática y política es casi absoluto.

Otra causa de lo que está ocurriendo es derivada de la anterior. Tal influencia financiera y económica ha sido especialmente aguda en el Estado central bipartidista, y ha incluido al aparato del partido mayoritario de izquierdas, el PSOE. Las declaraciones realizadas a favor de la investidura del candidato del PP por parte de sus figuras históricas muestra su complicidad con las mencionadas instituciones financieras y económicas, apareciendo con toda claridad al observar sus relaciones y entramado de intereses con tales empresas. No es por casualidad que sean estas figuras históricas las que se oponen con mayor intensidad (podría decirse agresividad) a explorar esta alternativa progresista de gobierno. Su argumentario -la supuesta necesidad de garantizar la estabilidad gubernamental o defender la unidad de España- oculta razones de tipo económico que son, ni más ni menos, su profunda oposición a establecer cualquier tipo de colaboración y alianza con Unidos Podemos, cuyas propuestas económicas, nacionales y democráticas amenazarían claramente los intereses de aquellos establishments financieros y económicos y, por lo tanto, de sus propios intereses.

¿Es posible la relación entre el PSOE y UP?

Es lógico y predecible que haya un temor en el aparato del PSOE hacia la expansión de tal nueva coalición política (Unidos Podemos) que, en parte, se ha hecho a costa del descenso del apoyo electoral del POSE. Pero es un profundo error que, tal temor, sea fuente de tanta hostilidad hacia UP, ya que asegura la persistencia de la derecha en el gobierno del país durante muchos años. Tal hostilidad parece traducir una visión que asume que la victoria de unos exige la derrota de los otros. Esta visión tiene consecuencias enormemente negativas para España, pues, repito, garantizará el gobierno de las derechas durante muchos años.

España, en su enorme variedad de culturas, tiene necesidad, no solo de una, sino de muchas sensibilidades de izquierda. Hay hoy, por ejemplo, un renacimiento de las izquierdas, portadoras de otra visión de España, exigiendo una España más democrática, más justa y más plurinacional. Esta visión está surgiendo de lo que los jacobinos definen como “las periferias”. Estas fuerzas están aliadas con otra fuerza política nueva, Podemos, cuyo surgimiento representa una fuerza con vocación claramente transformadora y también portavoz de esta nueva visión de España que, junto con la reconvertida IU, se ha convertido en el mayor motor de cambio en cada una de las tres dimensiones citadas al principio del artículo: la económica, la nacional y la democrática. El votante del PSOE no puede ver este hecho como una amenaza, sino como el surgimiento de una gran coalición que puede ayudar a hacer el cambio que el PSOE, en sus orígenes e incluso en la primera parte del periodo democrático, exigía.

Es predecible que el aparato de tal partido se resista, pues ven tal surgimiento como una pérdida de poder. Pero, más allá de los partidismos (predecibles pero siempre negativos), el proyecto auténticamente transformador se ha hecho (por primera vez en el periodo democrático) posible. El enfado del militante y votante del PSOE no debería ser hacia las nuevas izquierdas emergentes sino hacia los elementos de dentro de tal aparato (reforzados por las figuras históricas) que están ahora obstaculizando el cambio en las políticas públicas que las clases populares de los distintos pueblos y naciones de España urgentemente necesitan.

Las responsabilidades del aparato del PSOE en la situación actual

Muchos de los que esperábamos y deseábamos un sorpasso al PSOE por parte de UP no basábamos nuestro deseo en un afán partidista de aumentar los espacios institucionales de UP. Lo que deseábamos era, precisamente, evitar lo que está ocurriendo ahora, es decir, que el aparato del PSOE no prefiriera hacer un gobierno progresista, aliándose con UP y otras fuerzas progresistas. Si UP hubiera logrado el sorpasso, hoy estaríamos discutiendo sobre cómo realizar tal gobierno alternativo. De ahí la necesidad de que ocurriera el sorpasso.

Siempre que se mantengan las coordenadas de poder actualmente existentes en el aparato del PSOE, nos encontraremos en una situación parecida, condenando a España a continuar con gobiernos de derechas. Hace falta un cambio en el PSOE, con la movilización de sus bases, para recuperar la vocación reformadora y transformadora que tuvo en su día. En realidad, es sorprendente la falta de movilización de sus bases en vista de lo que está ocurriendo en la mayoría de los partidos socialdemócratas europeos que han estado experimentando rebeliones en sus senos frente a sus direcciones. Estamos viendo, en Europa, como el descenso del apoyo electoral a tales partidos, que se autodefinen como socialdemócratas, ha creado una movilización de protesta frente a las políticas neoliberales aplicadas por sus direcciones, y que ha alcanzado su máxima expresión en el Partido Laborista Británico. ¿Por qué no está pasando algo semejante en España? El futuro de España puede que dependa de ello.

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Fuente

El miedo como recurso de la política – José Natanson

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El miedo, en tanto sentimiento colectivo, no es un tema de la psicología sino de la política: saber articularlo desde arriba puede ser un poderoso recurso del poder.

Herederas más o menos culposas de la tradición positivista, las ciencias sociales mantuvieron desde el comienzo una distancia prudente respecto de los sentimientos humanos, considerados impulsos imposibles de racionalizar y, menos aun, cuantificar. Sin embargo, a partir de la idea de que las subjetividades son estados individuales que se pueden articular de manera colectiva, experiencias compartidas que al final derivan en identidades políticas, en los últimos años se registra un “giro emocional” de la sociología, la historia y la economía que ha hecho que cada vez más estudios tomen como objeto de investigación la alegría, la frustración y, por supuesto, el miedo.

Probablemente el más potente de los sentimientos humanos, el más destructivo y sin dudas el que ha generado más catástrofes a lo largo de la historia, el miedo se vive de manera diferente entre miembros de una misma comunidad: una estadounidense de fe musulmana que usa el hiyab probablemente le tema más al FBI que al terrorismo, del mismo modo que un joven del tercer cordón del conurbano seguramente se inquiete más ante la Bonaerense que ante la inseguridad. Por eso el miedo, en tanto sentimiento colectivo, no es un tema de la psicología de masas sino de la política.

Toda relación de dominación política involucra el miedo. Como escribió primero Hobbes, que sugirió que la gran inteligencia del político consiste en instrumentalizar el miedo a la amenaza externa para aniquilar al enemigo interno, y como enseñó después Maquiavelo, que recomendaba al Príncipe ser temido antes que amado, el miedo es inherente al poder. No hay autoridad política sin miedo porque el miedo es, en cierto modo, prepararse para obedecer.
Europa, Europa
En El miedo. Historia y usos políticos de una emoción (1), el enorme historiador francés Patrick Boucheron analiza el fresco “Del buen gobierno”, pintado por Ambrogio Lorenzetti hace siete siglos, como una alegoría de la amenaza que se cierne sobre la ciudad pacificada, el miedo a que la comuna armónica devenga nuevamente en riguroso señorío. Los estudios de Boucheron, aunque centrados en la Siena del siglo XIV y el poder de la Iglesia Católica, la institución que durante más tiempo construyó una autoridad basada en el miedo, están cobrando sorprendente actualidad.
¿Qué es el Estado Islámico sino una máquina del miedo? Su sofisticado activismo digital, que desmiente la idea de que se trata de una organización simplemente arcaica, incluye no solo los videos de las decapitaciones filmados en desiertos hollywoodenses con calidad HD por su productora de contenidos, Al-Hayat Media Center, sino también campañas de marketing de una sofisticación aterradora: en junio de 2014, bajo el hashtag #AllEyesOnIsis, el grupo terrorista llamó a sus adherentes alrededor del mundo a sacar una foto de la ciudad en la que se encontraban, con miles de amenazantes respuestas que iban de Roma a Beirut y de París a Londres (2).
El triunfo de Donald Trump en las primarias republicanas también es síntoma del modo en que el miedo orienta las preferencias de los votantes por vía del recurso desesperado a los outsiders. Su programa en materia de inmigración, consistente en construir un muro a lo largo de los 3.141 kilómetros de frontera con México, y su espíritu rústicamente guerrero en relación a Medio Oriente, confirman que los inmigrantes y el terrorismo desplazaron al comunismo como amenaza omnipresente de los estadounidenses, y eso a pesar de que, como señaló Juan Tokatlian en base a datos oficiales del Departamento de Estado, en 2015 murieron menos estadounidenses como consecuencia de atentados terroristas que como víctimas de… rayos (19 contra 27).
Pero el verdadero problema se sitúa hoy al otro lado del Atlántico. Sumida en la crisis más profunda del último medio siglo, Europa se desliza hacia posiciones de derecha, y aun de extrema derecha, bajo el liderazgo de políticos oportunistas hábiles en el arte de instrumentalizar el miedo. Siempre conviene comprender antes de criticar: el proceso de transformación que atraviesa el continente, marcado por la llegada masiva de migrantes de Medio Oriente, la amenaza terrorista y el desempleo, sacude seguridades que se daban por ciertas, desestabiliza la homeostasis de las personas y puede, llegado el caso, sacar lo peor de ellas. Varios de los rasgos que están en la esencia de la identidad europea de posguerra –la paz, el uso libre del espacio público, la búsqueda de la equidad– se encuentran cuestionados por las propias sociedades, que oscilan entre la apatía nihilista, el estallido militante y el voto a la derecha más radical.
Y sin embargo, ciertas respuestas confirman que el continente todavía conserva dosis del antídoto. Luego de los atentados de noviembre de 2015 en París, cerca de tres millones de personas, liderados por una docena de jefes de Estado llegados de diferentes partes del mundo, protagonizaron la manifestación más masiva desde la victoria aliada en la Segunda Guerra Mundial. La misma noche de los ataques, con la ciudad todavía en estado de sitio, el presidente François Hollande se había acercado a la sala de conciertos Bataclán a pesar de la posibilidad en absoluto disparatada de que se produjera un nuevo ataque (lo que se conoce como “atentado a la libanesa”, es decir provocar un primer estallido, esperar a que lleguen las fuerzas de seguridad y golpear de nuevo). El miedo de Hollande era evidente, físicamente visible, pero el presidente francés, por una vez a la altura de las circunstancias, logró vencerlo. A veces para poder gobernar el político debe primero gobernar su propio miedo.
Bienestar

Cuando se apaga la luz se encienden los miedos. Cada persona esconde el suyo: a la muerte, al desempleo, al aburrimiento (los que curamos con rivotril nuestro miedo sobre todo a la soledad rezamos todas las noches la oración de la lánguida, transparente y tristísima novela de Kazuo Ishiguro: Nunca me abandones). De entre todos los miedos posibles, uno de los más poderosos es la incertidumbre: los testimonios de personas que atravesaron por la experiencia atroz de la tortura coinciden en que lo peor era lo desconocido, el pánico de no saber lo que venía después. Y en este sentido resulta curioso que exista una larga tradición de películas, libros y series de televisión que hacen eje en el fin del mundo, que sobrevendría como resultado de una epidemia, una guerra nuclear o un tsunami, pero que prácticamente no existan ni siquiera distopías sobre el fin del capitalismo, como si fuera más fácil imaginar la explosión del planeta que un cambio de las relaciones de producción.
Cada época convive con sus fantasmas y sus patologías. Byung-Chul Han sostiene que el gran miedo bacterial, eliminado a partir de la creación de los antibióticos en los años 40, fue seguido por el período viral, que llegó a su punto máximo con la irrupción del SIDA en los 80 y que como consecuencia de los esfuerzos inmunológicos estamos dejando atrás. Para el filósofo coreano, la patología dominante de nuestra época es neuronal, con enfermedades como la depresión, el trastorno por déficit de atención, el trastorno obsesivo compulsivo y el síndrome de desgaste ocupacional. Producto de lo que define como la “sociedad del rendimiento”, lo que caracteriza a estas patologías es que no son resultados de una negatividad sino de un exceso de positividad. “A la sociedad disciplinaria todavía la regía el no. Su negatividad generaba locos y criminales. La sociedad del rendimiento, por el contrario, produce depresivos y fracasados” (3).
Pero volvamos a la política. El miedo, decíamos, no es patrimonio exclusivo de las tiranías sino parte esencial de cualquier relación de dominación, incluso de una democrática. Si son buenos, los dirigentes saben que deben gestionar el miedo de las personas sobre las que mandan. Deben establecer una regulación del miedo. Y si una primera mirada nos lleva a las guerras absurdas libradas en nombre de la democracia liberal y los valores occidentales en Afganistán, Irak o Siria, un análisis más detenido debería advertir que el miedo no necesariamente conduce a la destrucción y el caos: hay un uso democrático, eficaz y hasta solidario del miedo.
El Estado de Bienestar, enorme creación de la posguerra hoy en vías de extinción, es en esencia un dispositivo tendiente a evitar riesgos, casi diríamos un aparato para combatir el miedo. Sus componentes esenciales –seguros por accidentes, licencias por enfermedad y maternidad, prestaciones por desempleo y jubilaciones– son básicamente formas de reducir la incertidumbre que enfrentan las personas a lo largo de sus inevitablemente accidentadas trayectorias vitales, por lo que la forma que adquiere en cada país define los valores sociales y el estilo de convivencia de la sociedad. Comparemos por ejemplo la situación de Estados Unidos, con un mercado laboral hiperflexibilizado, derechos sociales reducidos al mínimo y la ausencia de la garantía estatal incluso en la atención de salud, como confirman los casos dramáticos de familias que quiebran para pagar la operación de uno de sus miembros, con por ejemplo la experiencia alemana, donde las necesidades básicas de todos los ciudadanos están garantizadas: es evidente que la dependencia del trabajador estadounidense respecto del empresario será diferente a la del alemán, y que las sociedades y los sistemas políticos también serán distintos (y nótese que se trata en ambos casos de países desarrollados de altísima productividad). En suma, dos regímenes de administración del miedo diferentes empujan hacia un lado u otro la balanza capital-trabajo.
Recapitulemos antes de concluir. Aunque cada integrante de una determinada sociedad lo experimente a su manera, el miedo puede ser articulado desde arriba y utilizado como recurso político. Aterrizando en la Argentina actual, es evidente que las políticas públicas no serán las mismas si prevalece el miedo a la inflación o al desempleo, a la inseguridad o a los militares. El gobierno del PRO, con su confianza en la liberación de las fuerzas productivas, su apuesta al individuo y su fe en el mercado, viene desmontando algunas piezas de nuestro castigado Estado de Bienestar, por momentos con la motosierra de los fanáticos, en ocasiones con el bisturí cauteloso de los buenos políticos. A riesgo de espantar lectores, insistimos con la idea de que el PRO aprendió del menemismo y que sus maneras son distintas: Macri nunca dirá “ramal que para, ramal que cierra”, porque quizás no lo crea necesario, porque la sociedad no lo toleraría o porque –improbablemente– leyó a Maquiavelo, que definía a la república democrática como la única forma de gobierno en la que las masas pueden infundirles miedo a quienes las gobiernan.

1. En coautoría con Corey Robin (Capital Intelectual, 2016).

2. Lucía Gradel, “La marca ISIS” (disponible en www.eldiplo.org).
3. La sociedad del cansancio, Herder, 2015.

Fuente

#FraseDelDía Bertolt Brecht

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Entonces ¿De qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? –  Bertolt Brecht

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